Una hoja de ruta para la construcción de un” Pacto Social y Político” (Parte I) Del tránsito electoral al nuevo gobierno
“Creo, señores, que nos podemos felicitar todos mutuamente”. Esta es la frase que pronunció el expresidente del Gobierno Adolfo Suárez el 25 de octubre de 1977 tras firmar los Pactos de La Moncloa
Nuestra democracia en su breve vida, se ha erigido en un sistema de partidos competitivo, se celebran elecciones libres, se despliega la libertad de expresión, todos los cargos políticos están incluidos en el juego democrático. Sí hay libertades políticas. Sí hay movilidad social. Sí hay opinión pública. Y sí hay oportunidades de participación política. México es otro. El viejo régimen de la presidencia omnipotente, del centralismo político, del partido sin competencia y elecciones sin garantías, ha quedado en el pasado.
Las condiciones está dadas en Tabasco para la participación democrática y el libre ejercicio de nuestro voto en las elecciones federales y locales del 2012 que serán las más competidas de nuestra historia, donde las instituciones de gobierno, políticas, electorales y sociales estarán sometidas a múltiples presiones y por lo mismo en riesgo de colapsar si no establecemos salvaguardas que las amortigüen, de ahí que nuestro primer desafío hacia la construcción de un Pacto Social y Político será instrumentar un andamiaje político de diálogo y acuerdos, para llegar a reglas y mecanismos que blinden y cuiden los procesos, para desterrar por siempre los conflictos electorales, que ya hemos padecido los tabasqueños y que han traído consigo enormes costos sociales y económicos para la entidad, y el fantasma de la violencia política como manifestación expresa de los intereses económicos y políticos de los grupos de poder y el crimen organizado.
Lo electoral, es un tema al que le hemos dedicado muchísimo tiempo e invertido demasiadas emociones, expectativas y esperanzas, por lo menos en los últimos años, éstas elecciones parecen haber entrado nuevamente en una zona de riesgo, confusión e incertidumbre, frente a un escenario donde cualquiera puede ver sin dificultad que existen fuerzas políticas a punto de colisión, que por supuesto desde ahora advierto que no comparto ni justifico ningún acto de confrontación en el marco del cambio político en Tabasco, pero más aún, no estoy de acuerdo con la cobardía de las élites políticas que dirimen sus discordias e intereses en la acción y movilización política, y escudan su violencia en la buena fe de los ciudadanos.
Hay que darle la vuelta a la hoja. Tabasco entrará a una nueva etapa política. Nos toca ahora lograr nuevos acuerdos políticos y construir una nueva institucionalidad, en el contexto de: un régimen sometido al escrutinio público y acotado por una sociedad más organizada, participativa y crítica; ante una nueva presidencia nacional que todavía habrá que edificar y replantear los conductos del poder; un Congreso local con nuevos equilibrios y un gobierno estatal que seguramente se logrará en una cerrada competencia electoral, lo que nos llevará a sin duda a un escenario de gobierno dividido.
La democracia es muy compleja y esta no se agota en las elecciones de nuevos gobiernos, se tiene que complementar necesariamente con nuevos acuerdos políticos, para redefinir las reglas del juego ante una nueva realidad electoral. Requiere entonces, de un fino diseño de ingeniería política, que reconstruya los nuevos espacios del poder político con la federación y con los nuevos actores políticos y civiles en la entidad, para que los contrapesos políticos se empiecen a alojar en las instituciones, de ahí la importancia de empezar a construir desde ahora un nuevo Pacto Social y Político, que nos asegure gobernabilidad democrática, paz social y progreso, donde el poder del cambio político en Tabasco, esté cifrado en nuestra propia capacidad colectiva de ver hacia el futuro para que este sea exitoso.
Habrá entonces que recorrer un largo y tortuoso camino para que nuestra joven democracia deje de girar sólo en torno a la competencia electoral y salir de este círculo vicioso, para entrar a la de un diálogo serio y maduro para la construcción de consensos mínimos en torno a la gobernabilidad en democracia, la cohesión social y el crecimiento económico
Pero también los ciudadanos tienen que poner su parte para que la actividad política funcione y esta se ejercite con responsabilidad como instrumento mediático de discordias y controversias, de construcción de consensos y de acuerdos políticos, porque esta construcción democrática no puede darse sin la presencia activa y vigilante de la sociedad civil. El régimen del Estado grande y la sociedad pequeña ha quedado en el pasado.
La tarea pendiente fundamental tiene que ver todavía con la contención de la confrontación política, que con una pequeña chispa se puede traducir en violencia política con impredecibles consecuencias.










